Es curioso, no he dejado de buscarte.
A pesar de mis fracasos interminables o de que sé de cierto que buscándote no
voy a llegar a ninguna parte. Pero esto es más fuerte que yo y que el viento y
que las derrotas y que la cruda después de haber perdido una vez más a otro
más. Hay algo adentro que no muere, que aún me dice que vas a aparecer con tu
mirada llena de certeza y sin siquiera
presentarte vas a besarme de un modo tan extraño que ni yo voy a poder
entender. No sé pero creo en tu llegada como si fueras me mesías personal. Así que por si algún día te preguntas, yo te
busco.
Te busco desde hace tanto y en tantas partes. Mi parte favorita para buscarte es en los atardeceres, donde soy la espectadora de milagros; y pienso que si algún día fuera mi turno de tener uno en mi vida y tú aparecieras,qué sería lo primero que te diría. He pensado miles de formas de explicarte que las lunas sin ti no fueron las mismas, que mi café nunca fue tan anhelado hasta ahora que lo comparto contigo.
Te diría que en el camino de encontrarte deseé que fueras tantos: el músico- ingeniero que conocí cuando apenas era una niña, el de los ojos rasgados que me enseñó que mi estómago sí albergaba mariposas, el contador chilango de labios rosas y sonrisa perfecta que usó mi cuerpo como mapa para besos y secretos. Y también te diría que agradezco que no hayas sido ninguno de ellos porque tú, a mis ojos y a mis sueños, eres ideal. O tal vez no te diría nada y con cada caricia te diría en silencio “Gracias por ser tú”.
No me importaría por qué tardaste tanto, ni por qué no estuviste ahí cuando lloré la tercera vez que se fue mi padre. Lo único que importaría en ese momento sería la cartografía para buscar un lugar en el mapa donde no haya espacio para nadie más, sólo tu y yo, los dos.
Te busco desde hace tanto y en tantas partes. Mi parte favorita para buscarte es en los atardeceres, donde soy la espectadora de milagros; y pienso que si algún día fuera mi turno de tener uno en mi vida y tú aparecieras,qué sería lo primero que te diría. He pensado miles de formas de explicarte que las lunas sin ti no fueron las mismas, que mi café nunca fue tan anhelado hasta ahora que lo comparto contigo.
Te diría que en el camino de encontrarte deseé que fueras tantos: el músico- ingeniero que conocí cuando apenas era una niña, el de los ojos rasgados que me enseñó que mi estómago sí albergaba mariposas, el contador chilango de labios rosas y sonrisa perfecta que usó mi cuerpo como mapa para besos y secretos. Y también te diría que agradezco que no hayas sido ninguno de ellos porque tú, a mis ojos y a mis sueños, eres ideal. O tal vez no te diría nada y con cada caricia te diría en silencio “Gracias por ser tú”.
No me importaría por qué tardaste tanto, ni por qué no estuviste ahí cuando lloré la tercera vez que se fue mi padre. Lo único que importaría en ese momento sería la cartografía para buscar un lugar en el mapa donde no haya espacio para nadie más, sólo tu y yo, los dos.
Así que ya sabes, no sé donde estés, o si estás con la equivocada.
Lo único que debes tener en mente es que te quiero y que te estoy buscando ...
y quién sabe , quizá mañana te encuentre.
y quién sabe , quizá mañana te encuentre.