domingo, 18 de mayo de 2014

Casi veintiséis: La cuenta atrás.

Tres... dos... uno... ¡Estoy iniciando la cuenta atrás para iniciar mi cohete! Mi hermoso e increíble cohete de mis veintiséis y tengo una frase que describe perfectamente el camino que tome que me ha llevado hasta aquí ¡Cambios y más cambios! . 

Es que, no kidding , si alguien me hubiese dicho que sería justamente esto que soy ahora, que creería justo en lo que creo ahora, que me vería de la forma en la que hoy me veo, no lo hubiera creído. Hubiera pensado que era una mala broma.  Jamás en la vida hubiera imaginado que esa chica tímida e introvertida, terminaría hermosamente tornándose en esta chica de sonrisa grandota y mirada segura; y eso sin mencionar que, a través  de los años, me resultaría innecesario pasar una hora frente a un espejo, alaciando mi cabello y poniendo orden a mis pestañas. Simplemente dejándome hermosamente ser. Jamás imaginaría que el capullo que venía tan valientemente formándose estos años, terminaría tornándose precisamente en esto. Finalmente el capullo se tornó en una mariposa de colores brillantes.

Hoy soy esa chica que sabe que puede volar y que no tiene miedo de caer, más segura que nunca de lo cree, de lo que quiere, de lo que siente. Consiente de mis triunfos y fracasos. Tengo una fuerza interior increíble.  Y mi vida va tomando un rumbo del que me siento orgullosa. Y todo lo que he hecho, todas las batallas, todos los sueños, todo lo hermoso que me viene pasando es justo lo que quería y tenia que hacer ahora, justo lo que me tenía que pasar ahora.

Siempre me ha gustado superarme a mi misma. Ir más allá de mi mi, vivir sin límites y si los tengo, romperlos. Siempre he creído que no hay mejor batalla que la que se gana a uno mismo viviendo libremente y siguiendo el camino que dicta el corazón y no el de la razón. Y hoy, precisamente hoy, estoy siguiendo el camino que pide a gritos mi corazón, ganando una a una las batallas que la vida me regala porque sabe que soy toda una guerrera

. He alcanzado el punto que jamás pensé que alcanzaría, viviendo en un equilibrio y sintiéndome tan natural, tan única, tan autentica, tan cómplice de mi vida y tan real. Estoy en mi mejor momento, sin duda. 

Veintiséis sueños. Veintiséis deseos. Veintiséis batallas en el ring de la vida.Veintiséis utopías.

Veintiséis "te quiero", todavía.
Y sí.


viernes, 16 de mayo de 2014

Requiém.


Hoy ya no eres capaz de llorar ni sentir.
Hoy te dejas llevar, no puedes fingir.

Olvidarás tu nombre y tu voz.
Olvidarás cuál es tu temor.
Olvidarás para concluir, que la vida es
algo más que un recuerdo para tí.

Verás el cielo al revés, estrellas caer.
Creerás que llega tu fin, lo debes de ver.

Olvidarás tu nombre y tu voz.
Olvidarás cuál es tu temor.
Olvidarás para concluir que la vida es
algo más que un recuerdo para tí.

Serás agua.
Serás tierra.
Serás fuego.
Serás aire.
Serás ingrávido y mortal.
Etéreo y sustancial.
Rotúndamente tú. 

Serás alguien en paz.


Este en un nuevo comienzo, la última pieza que faltaba en el rompecabezas, “la metamorfosis”, este loco proceso porque el que llevo tropezando, saltando, cayendo, rodando, subiendo, trotando, bajando, por este año. Este es mi renacimiento, en mi nuevo comienzo, mi oportunidad de volver a empezar, de levantarme con la fuerza de cuatro volcanes.

Este es el final de todas esas historias que me han dolido desde niña, del miedo a la oscuridad, de esos recuerdos que si me pierdo en ellos me logran sacar una que otra lágrima y tres nudos en la garganta. Es dejar de creer que desde la primera vez que te fuiste mi corazón dejó de funcionar. Es un dejar ir mi pasado y saber perdonar. Respirar profundo y continuar mi camino, sin rencores, ni tragicomedias. “Papá, te libero y me libero”.

Es el momento donde digo un adiós definitivo y encierro bajo llave a los ojos rasgados que siempre supieron arrancarme motivos, motivos y el siempre que al final nunca llegó; a los labios rosas y tímidos que dejaron marcas y heridas en mis labios, en mi piel y en mi corazón, que me hicieron tanto daño que pensé que nunca iba a sanar; a las notas de piano que –si cierro mis ojos- aún acarician mis cicatrices y me hacen pensar en una tarde de invierno,  haciendo las miles de cosas que jamás pensé que haría, recostada al lado izquierdo del hombre que no debía querer. Guardo todo y me despido por la promesa de un mañana mejor donde el poder minimizador del tiempo hace lo suyo y yo acomodo el camino por mi, para que un día camine sin piedras que tropezar.

Es el punto donde después de tocar fondo, sé a dónde voy, sé que nado contra corriente y sé que no hay retorno y que también que de haberlo, no lo tomaría, porque sé de más que no me interesa volver; porque aunque el camino  ha sido difícil, me complace lo que soy y lo que he llegado a ser. Sólo tengo que apretar los dientes y dejar que pasen las tormentas.

Porque he tocado un punto donde me amo por ser autentica, única, pensante, libre y capaz. Donde le digo a ella, que aunque lamento lastimarla no siendo lo que quiere, me siento en paz conmigo porque ahora soy lo que quiero yo; y aunque se que probablemente no lo entienda, la amo con todo mi corazón.

Es este día en el que después de buscarte por todas partes, te digo adiós. No porque no te ame, no porque no esté loca por ti, no porque crea que no vas a llegar; aún creo en ti, aún caminar de tu mano es uno de mis sueños más grandes, pero desde hoy voy a renunciar a las casualidades, la magia, la búsqueda sin mapa, y dejaré que llegues cuando tengas que llegar. Y cuando eso pase, dame una pista, una señal, una mirada de complicidad, dame un segundo que me grite “Soy yo” y bésame en silencio y quédate para ya nunca marcharte.

Es este día en el que después de la sal de tantas batallas, de tantas banderas quemadas, de tanto no poder más... al fin soy alguien de paz, alguien que ha vuelto a renacer.

Seguiré informando.