viernes, 24 de octubre de 2014

Moscas en mi casa.


Sin ti sé desde ahora que nada va a ser lo mismo. Sin ti sé que nada va a ser igual. No tiene caso, ni sentido despertar antes de las ocho, ni abrir , ni cerrar los ojos,poner la más grande de mis sonrisas, ni suspirar. Sin ti ya no importa la cantidad de mapas topográficos que guarde en mi mochila, ni los kilómetros, ni senderos que debo tomar porque sin importar lo mucho que camine no voy a llegar a ese lugar donde quiero estar, ese que intermitentemente resulta ser donde estás tú. 
Sin ti no me interesan las historias para dormir bonito, porque dormir ya sólo es eso y ya. Y ese juego de ganar me ha dejado en último lugar, a sólo un punto de ventaja sobre todas aquellas que sí tienen un cuenta cuentos para cuando no pueden dormir porque desde que no estás, las únicas historias que hay, son aquellas que armo en mi cabeza, enlistando las razones porque esto puede y no puede funcionar . 
Sin ti ya no hay vueltas de campana bajo el edredón. Sin ti no existen las casualidades planeadas, ni busco la forma de toparme contigo en cualquier parte sólo por el puro arte y placer de mirarte y "declararme culpable definitiva por desear tu presencia, antes que desear la paz". 
Ya nadie se apodera de los asientos junto a la ventanilla, sólo yo y a mi ya nada me sorprende porque esos paisajes me los sé de memoria; preferiría ver tus ojos que aún me los sigo aprendiendo. Sin ti ya no puedo dibujar la cartografía de tu cuerpo, eres un mapa inconcluso en mi memoria, tatuado en mis manos porque desde que te marchaste, me dejaste sin materia prima. 
Sin ti mi sonrisa ya no rompe récords mundiales, lo intento, sí, lo intento pero por más que trato y trato, ya no me sale "la grandota". Ya no pasa de los seis. Si tengo suerte, ya sólo llega a los ocho.

No exagero. Mis días sin ti no son los mismos. Sin ti nada es mejor, ni peor, ni igual. Sólo es y ya, como yo cuando dan las seis y no pasa nada. Nada que me mueva el corazón como tú lo hacías. Nada que me haga saltar de emoción porque si tú no estás, me faltas tú. Tú y tú y tú. Me falta tú sonrisa y a falta de ella, me ha dado por tachar los días, las horas que pasan en donde no estás. 
Y nadie me acompaña mientras redacto esta melancólica entrada extrañándote tanto, sólo -como en la canción- las moscas en la casa. 

Y reír, llorar, soñar, suspirar, la gente, la luna, el frío... Sin ti ya nada, nada es igual.

Seguiré informando.