Siempre, desde el principio de los tiempos me he preguntado, cómo sabe una persona que ama a otra. Y de saberlo así, cómo se sabe que la persona amada es aquella con la que compartirá su vida para siempre. Me he preguntado qué es el amor verdadero. Y -por muy patética que resulte la respuesta- para mi, amor es eso que llevo sintiendo por Ramona desde hace tres años. Ramona es la definición directa de esa cosa loca llamada amor.
Amor para mi es detenerme cuando se le ha salido la cadena y ensuciarme las manos para tratar de repararla. Es la constancia que tengo para limpiarla siempre antes de rodar. Ese momento cuando sientes que algo no anda bien y te aseguras de que lo esté, pase lo que pase y cueste lo que cueste, porque para ti ella es importante. Amar es saber que rodarla es lo mejor que puede pasarte y no por el hecho de que estás montado en una bicicleta, sino por saber, que ruedas a es misma que ha sido tu mejor compañía desde hace tanto. Y sí, con ella lo has compartido todo. Alegrías y tristezas; momentos en los que te has sentido tan pequeñita y otros donde has sido tan grande; en los que has roto tus limites y a su vez,has visto la muerte tan de cerca.
Amar para mi es Ramona. Ella es esa fidelidad, entrega, alevosía; el saber que quizá haya mejores bicis con amortiguadores y otras cosas padrísimas, pero que tu corazón sólo le pertenece a ella.
Tres años en el camino con esta negrita. Tres años de miles y millones de kilómetros, aventuras y amor.
Mi compañera de aventuras, mi cámarada a la derecha: Mi bella, legendaria, ruda y valiente Ramona.





