Mi día apestó. Creo que no he estado haciendo bien las cosas en el servicio social. Creo que he sido de las peores ayudantes administrativas a nivel mundial. Estoy enojada y además tengo esa sensación de tener un nudo entre la garganta y el pecho, y esta certeza resignada de tener las manos vacías y la mirada perdida. Pero sin duda hay algo que me pone de buenas: escribir. ¡Si no la sabrán las servilletas,los post-it regados en mi cuarto, y no lo confirmaran las hojas llenas de mi pésima caligrafía en la parte trasera de mi libreta!. Está en mi aunque no sea la escritora más elocuente, ni la más brillante, aunque mis lineas, al final, siempre estén salpicadas de esa melancolía que me caracteriza.
He intentado dejar tantas veces esta tendencia suicida y enfermiza de llorar con letras,pero al final siempre termino volviendo.
Y aquí estoy, después de tanta ausencia, volviendo a mi manía dulcemente dominguera en este nuevo blog, en este nuevo espacio que brilla entre la oscuridad.Un nuevo intento de ser.
Bienvenidos y seguiremos informando.
Que bueno que hayas regresado. :)
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