lunes, 29 de septiembre de 2014

De gacelas con el sueño lastimado.


¿Alguna vez has visto una gacela correr? 

Yo no pero estuve leyendo sobre el tema y se dice de estos antílopes que con la elegancia y rapidez que los caracteriza pueden alcanzar hasta los 97 kilómetros por hora o manteniendo un rumbo constante, unos 56. También  se dice que para sobrevivir, han de volverse expertas en vigilancia, difíciles de superar en el arte de la supervisión.Para defenderse de sus depredadores, piernas largas ejecuta un salto peculiar y pega la carrera. Las gacelas corren ante cualquier situación y bajo cualquier pretexto. Y antes que comenzar la guerra, que mezclarse en peleas, que incluso ser presa y aceptar que tienen la batalla perdida, salen corriendo como y con el viento. Volar contra el aire es su verdadera profesión, aunque todos los artículos sobre fauna no digan nada sobre esto.  


Hasta entonces yo había sabido lo que era volar sin necesidad de alas. Había trabajado tan duro, entrenado tan duro y comprometidome con mi sueño tan afanosamente, que sin si quiera darme cuenta, me había vuelto una gacela. Yo podía correr con el viento. Había ya adquirido la habilidad y la agilidad de volar en el asfalto. Y por malos cálculos en el camino, por segundos de distracción, por esto o por aquello, puse la pata en el lugar equivocado y me volví presa del destino. Di un par de saltos pero no salí ilesa.  



Ahora soy una gacela con el sueño lastimado. Puedo sentir el viento, mis pies también pero no me he visto mas volando en el. Mi cuerpo extraña muchísimo correr. 

Soy una gacela sin sentido. ¿Hasta cuando? No lo sé.


¿Alguna vez han visto a una gacela correr? Yo no, pero sé lo que se siente correr como una. Tenerlo todo y de repente, nada.





Seguiré informando. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Mis botas nuevas.



Yo quiero conocer las tierras del reggae
pasearme por París, llevar un aro en la naríz
viajar a Tumbuctú, mi espacio ver crecer...




No quiero perecer sin antes ver el cielo del Tibet.


Me he comprado unas botas Merrel. Me han dicho que esa marca es tan buena que puedes escalar, caminar y recorrer el mundo toda una vida con ellas;y justo eso es lo que quiero hacer toda la mía. 

Quiero comerme el mundo y lo quiero hacer ya. 
Seguiré informando tan felizmente, camaradas. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Central de Autobuses.

Mi vida ha sido una central de autobuses. Tantos viajes, tantas (últimas) llamadas, tantas llegadas, tantas y tantas partidas. Un mar de personas que sólo han estado de paso. Un lugar tan concurrido y tan solitario después de un rato. Personas vienen, caminan, pasan sin ningún afán; personas se van, a veces con la falsa promesa de “hasta pronto”, otras con un adiós sincero y definitivo lleno de gratitud; otras, simplemente, desaparecen sin yo darme cuenta. Otras se van agitando la palma en signo de despedida y con una sonrisa hermana.

Ya lo ves, así ha sido mi vida, un ir y venir, un llegar y marchase, una espera en alguna banca, una mirada buscando, un llegar tarde y perder el autobús que me llevaría a tu corazón. Una eterna despedida donde muy pocas personas han tenido permanencia. Mi vida ha sido una central de autobuses y yo he sido una niña que espera en el miedo de una sala cualquiera, mirando lento a su alrededor. 


No deja de sorprenderme cada persona que ha pasado por nuestra vida se lleva siempre algo de nosotros al partir y de la misma forma, siempre nos deja un poco de sí. 


Seguiré informando.