
¿Alguna vez has visto una gacela correr?
Yo no pero estuve leyendo sobre el tema y se dice de estos antílopes que con la elegancia y rapidez que los caracteriza pueden alcanzar hasta los 97 kilómetros por hora o manteniendo un rumbo constante, unos 56. También se dice que para sobrevivir, han de volverse expertas en vigilancia, difíciles de superar en el arte de la supervisión.Para defenderse de sus depredadores, piernas largas ejecuta un salto peculiar y pega la carrera. Las gacelas corren ante cualquier situación y bajo cualquier pretexto. Y antes que comenzar la guerra, que mezclarse en peleas, que incluso ser presa y aceptar que tienen la batalla perdida, salen corriendo como y con el viento. Volar contra el aire es su verdadera profesión, aunque todos los artículos sobre fauna no digan nada sobre esto.
Hasta entonces yo había sabido lo que era volar sin necesidad de alas. Había trabajado tan duro, entrenado tan duro y comprometidome con mi sueño tan afanosamente, que sin si quiera darme cuenta, me había vuelto una gacela. Yo podía correr con el viento. Había ya adquirido la habilidad y la agilidad de volar en el asfalto. Y por malos cálculos en el camino, por segundos de distracción, por esto o por aquello, puse la pata en el lugar equivocado y me volví presa del destino. Di un par de saltos pero no salí ilesa.
Ahora soy una gacela con el sueño lastimado. Puedo sentir el viento, mis pies también pero no me he visto mas volando en el. Mi cuerpo extraña muchísimo correr.
Soy una gacela sin sentido. ¿Hasta cuando? No lo sé.
¿Alguna vez han visto a una gacela correr? Yo no, pero sé lo que se siente correr como una. Tenerlo todo y de repente, nada.
Seguiré informando.

