miércoles, 10 de septiembre de 2014

Central de Autobuses.

Mi vida ha sido una central de autobuses. Tantos viajes, tantas (últimas) llamadas, tantas llegadas, tantas y tantas partidas. Un mar de personas que sólo han estado de paso. Un lugar tan concurrido y tan solitario después de un rato. Personas vienen, caminan, pasan sin ningún afán; personas se van, a veces con la falsa promesa de “hasta pronto”, otras con un adiós sincero y definitivo lleno de gratitud; otras, simplemente, desaparecen sin yo darme cuenta. Otras se van agitando la palma en signo de despedida y con una sonrisa hermana.

Ya lo ves, así ha sido mi vida, un ir y venir, un llegar y marchase, una espera en alguna banca, una mirada buscando, un llegar tarde y perder el autobús que me llevaría a tu corazón. Una eterna despedida donde muy pocas personas han tenido permanencia. Mi vida ha sido una central de autobuses y yo he sido una niña que espera en el miedo de una sala cualquiera, mirando lento a su alrededor. 


No deja de sorprenderme cada persona que ha pasado por nuestra vida se lleva siempre algo de nosotros al partir y de la misma forma, siempre nos deja un poco de sí. 


Seguiré informando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario