domingo, 14 de octubre de 2012
...porque algunas personas deben derribar puertas.
Estoy trabajando en una tienda donde la mayoría de las personas tienen algo más que posibilidades. Es extraño lo torcido que está el mundo y lo desnivelada que está la bascula de la justicia y la fortuna. Llámenme loca, pero estoy empezando a ver algo que sabía que existía desde que tengo uso de razón pero que nunca -en realidad- me había detenido a pensar.
Mientras unos nacieron en una cuna de oro y con todas las puertas abiertas; existen otros, mucho menos afortunados, que se abren camino día a día. Estos últimos no se preocupan por marcas, por olores, por calidad; van por la vida viviendo al día y derribando puertas.
Es tan triste todo ésto. Mientras en un lado de la ciudad hay gente que apenas y logra juntar dinero para satisfacer sus necesidades básicas; del otro existe un grupo elitista que se gasta lo que una persona de bajos recursos en mantener a su familia,en adornos para su casa. ¡Caray!
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Ayer un par de amigos me criticaron porque mientras nos encontrábamos bebiendo cerveza en un bar, una persona se acercó a pedirnos una moneda y yo le di 5 pesos.
ResponderEliminarMe dijeron que con eso sólo los "solapo", los "malacostumbro" y no remedio el problema de la pobreza del país. Además, dijeron que yo no sabía si esa moneda le hacía falta a alguien más cercano a mí (como ellos, por ejemplo).
Yo sólo les dije que esa moneda la di porque podía darla, estaba bebiendo cerveza, me encontré un billete de 500 pesos en la calle el día anterior (esto no es broma), tengo trabajo, casa, familia, y mil cosas más que esa persona no tenía. No me importaba si él se acostumbraba a andar pidiendo (su trabajo le debe costar reunir el dinero), o si con la moneda que le di cenaba esa noche y sobrevivía un día más que le serviría para lo que fuera.
Además todos somos cercanos.
Y no, tampoco estoy obligado a darles un billete de 200.
Un gusto volverte a leer. Andaré seguido por aquí.