viernes, 13 de diciembre de 2013

Balance

Siempre me ha gustado dar de vueltas. Era mi juego favorito de niña. Quedarme parada en un punto, abrir bien los ojos, enfocar en algún lugar y comenzar a girar; primero lento... lento...un poco más rápido, comenzar a cerrar los ojos, girar más rápido, más... más rápido...  Abrirlos de nuevo y tener el cielo en mis ojos bailando para mi.

Nunca he sido buena con el equilibrio  pero por alguna razón nunca me caía. Y a mi me gustaba, algo tan simple me llenaba de emoción. Me fascinaba la idea de que en algún momento querría dejar de girar y de que cuando eso pasara, iba a detenerme pero mi mundo iba a seguir girando; que por un segundo, todo bailaría sólo para mi. Era algo estúpido pero siempre he sido una mujer que se emociona con cosas simples y naturales. No puedo evitarlo, me llenaba más eso que recibir un juguete nuevo que sabía -que sí no me divertía lo suficiente-  terminaría tirado en alguna parte.Me hacia sentir tan viva que lo hacía en todo momento; era tan mágico el efecto que lo hacía no sólo de felicidad, sino de tristeza, de decepción, de adrenalina... Así que crecí girando, girando y girando. Me había vuelto tan experta que podía hacerlo por mucho tiempo bajo cualquier condición climatológica y bajo cualquier circunstancia espacial. Mi parte favorita era cuando llovía y yo salía corriendo de la casa a girar bajo la lluvia. Cada gota de agua me hacía sentir más viva, más llena de felicidad, más yo. 

Y desde entonces sigo girando. Giro cuando estoy feliz. Giro cuando estoy triste. Giro cuando no puedo decidirme. Giro cuando quiero llorar y simplemente no puedo; cuando quiero gritar como nunca y no tengo voz. Giro cuando dan las siete y la falta de besos se hace tan ausente. No es cuestión de equilibrio a balance, sé que girar va a ayudar a que lo que sea que esté atorado, salga de trancaso...

A veces sé que no, no quiero dejar de ser esa niña de sonrisa asustada que gira, gira y sigue girando. No quiero que las estrellas dejen de bailar para mi...

Y no sé por qué.
Seguiré informando.


"Un espejismo, 7 razones
8 cumpleaños sin celebraciones
Cuéntame un cuento, dame un azote
castigada sin cenar y sin postre
Tócame algo, no encuentro el coche
No me dejes por favor que me rompes
No me sé ésto, 400 golpes
nunca aprendí a jugar bien al poker.

Soy una almena sin una princesa
soy unos hilos tras una cometa
Soy una niña que todo lo mira
y que corretea por una cornisa
Soy una pobre insensata que espera
poder sonreír cuando ya nadie quiera
con 30 lamentos, 30 sonrisas
30 canciones de amor, 30 heridas
30 secretos, 30 mentiras
30 verdades a medias sin prisas
30 deseos, 30 utopías, 30 caricias
30 despedidas, 31 te quiero...Todavía


Una palabra, una llamada
medio pulmón, si me ahogo me salvas
tantos viajes, tantas miradas
tantos nervios compartidos en calma
Friega los platos, hazte la cama
así no vas a llegar nunca a nada
Te echo de menos
te veo en nada
qué quieres de comer hoy..."

viernes, 6 de diciembre de 2013

No basta con desearlo.

No basta con desearlo,hay que saberlo con la seguridad con la que termina una eligiendo un libro un Sábado por la tarde; también dicen que ayuda cruzar los dedos cada noche. No quiero estar con alguien que se enamore de mi cabello planchado, de mis pestañas con rimel, de la talla 5 que soy ahora o de mis piernas marcadas... Quiero alguien que se enamore de mi cara lavada y mis pecas, de mi cabello -siempre- despeinado , de mi olor después de correr o recorrer en bicicleta varios kilómetros; de que sin importar cuántas veces caigo, siempre me levanto y siempre sigo luchando. Alguien que ame que no pueda pasar más de tres meses en el mismo lugar y querer salir a comerme el mundo. Quiero alguien que se enamore de mis poemas, de mis dramas a las 8 de la noche, de mi hiperactividad; de mi manía de siempre empezar un libro por el final. Alguien que se enamore del hecho de que cuando escucho silencio, canto en automático. Alguien que sepa que con zapatillas me vería mejor pero me prefiera en Converse.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Niña en el autobús.

Es como si en estos seis meses, "mi vida" se hubiera detenido. Mis conocidos se titulan, estudian postgrados, obtienen el trabajo de sus sueños, se  comprometen, se casan, tienen hijos (los que ya tenían, tienen más); se compran casas, coches, etc. Mi vida tiene pausa en todo eso. No tengo nada de eso. Por ahora, solo tengo un mapa en mis manos; esa sensación que me dice que hay algo más allá. Esas ganas de seguir siendo esa chica que va en algún autobús a alguna parte, esperando -con música de fondo- a que el nuevo paisaje frente a sus ojos, supere a cualquiera que ya haya visto antes.

martes, 29 de octubre de 2013

Amo del fuego.

A veces simplemente se trata de jugar con fuego, cuando a ratos y a ratos prendes cerrillos cerca de una pizca de pólvora.

Tú no tienes miedo y al final no pasa nada. Entonces, esparces otra pizca como si sasonaras la pólvora que ya estaba ahí; seguido de pasar el cerillo cada vez más cerca.
 

No te asusta, ni nada, quizá lo hacías para sacar tu coraje, quizá a veces sólo por diversión. Repites el juego pizca de pólvora- cerillo una y otra vez; diferentes técnicas, diferente perspectiva, diferentes medios que te llevan a la misma acción. Eres afortunado y lo sabes. Te sentiste tan seguro que nunca pensaste en otro final,más que ese que ya te sabías de memoria donde eres "amo del fuego". Tenías tanta certeza de saber que sin importar cuanta pólvora  echarías al montón ,no estallaría. Habías ido contra cualquier ley y lo sabías, y te sentías con el derecho de provocar, de jugar con eso que no se juega.

Y bueno, en tus cálculos nunca consideraste que un día, el viento, las estrellas, la suerte (o hasta tu mismo) no estarían a tu favor y pasaría eso que llevabas meses evitando. Prendiste tu cerillo con esa sonrisa irónica tan característica tuya y lo acercaste lentamente... lentamente... rápi... Kaboom!

Qué esperabas? La suerte no iba a favorecerte siempre. No puedes jugar con fuego y nunca quemarte.

Y aún así te acercas con la seguridad con la que un cazador acecha a su presa -sin haber aprendido tu lección-, con ese cerillo en tu mano, te acercas a este montón de pólvora que va a volver a estallar, de nuevo, cuando menos te lo imaginas.

viernes, 29 de marzo de 2013

El Hombre Que Quiero.

El hombre que quiero no necesita una moto impresionante
pero sí sentido del riesgo.
Pasión y entrega.
Admiración mutua e incondicional
como la que se le tiene a los héroes personales.
Dedicación y constancia,
esa que se requiere en la horticultura.
 Manos de artista, corazón de poeta.  

Decisión y algo de locura, acompañadas de tenacidad y prudencia. Una chispa de elocuencia. 
 Libre del alma pero que se ate a mi con un beso.

martes, 26 de febrero de 2013

De vestidos de graduación, sueños e ilusiones (rotas).

Todo comenzó cuando ayer iba en el pecero y pasé por una tienda de vestidos de graduación. Recordé hace unos meses, justo antes de graduarme.Recordé los nervios, las ganas, la necedad con la escogí ese vestido verde que me sentaba tan bien. Recordé que quizá, tal y como ahora, mi vida no tenía dirección, pero eso me complacía. Me hacía sentir emocionada, viva, llena de ilusiones; las mismas que hoy veo arrastrándose en el piso.  Ilusiones mutiladas de los pies, de las alas; en fin, de todos lados. Haciendo eco en ninguna parte, como si nunca hubieran existido.

No sé, si alguien me hubiera dicho lo que estaría viviendo en este momento no lo hubiera creído. Odio mi vida después de la universidad. Odio no saber nada de nada. Odio esta patética situación. No sé, quisiera salir corriendo, quisiera tener alas. Quisiera que no me importara nada. Quisiera recordar mis planes, esos que hace tanto no tengo y que éstos se volvieran piedras y romper todas las ventanas posibles. Quisiera también, olvidar que alguna vez los tuve y volverme una típica máquina de trabajo. Quisiera que esto que escribo, tuviera sentido, que quizá, no pareciera un patético intento de queja.

Quisiera recordar que hace tiempo tuve sueños.

 Seguiré informando.