(Y venía de Chilangolandia y me quedé pensando en la discriminación o la crítica que en algún punto sufren algunos miembros de la sociedad por no seguir la norma, los protocolos o se esfuerzan lo suficiente por encajar.Me quedé pensando en eso del profesionalismo, las apariencias y la sociedad…)
Desde mi punto de vista, ninguna persona debería ser recriminada por un corte de cabello, tatuajes, preferencias sexuales o factores similares -sí,ya sé, parece que estoy tomando todo muy personal-. Sé muy bien que la sociedad en la que vivimos no ayuda a la causa. Sé que no sólo aquí, si no es muchos lugares del mundo las cosas se mueven por apariencias. ¿Saben que creo? Como joven y parte activa de esta sociedad, no deberámos impulsar -o seguir impulsando- este tipo de pensar; rehusarnos rotundamente a ser parte de algún grupo que nos discrimine por nuestras creencias. Negarnos a aceptar ser parte de un grupo de trabajo que crea que el profesionalismo está en la forma de vestir o de arreglarse. Un traje no te da el profesionalismo, un tatuaje o un corte de cabello extravagante no te hace saber menos.Habiendo tanto trajeado y bien peinado que no sabe lo que hace y que no se pone la camiseta.Y siendo muy específica y hablando de mi.Y sí sé lo que hago. Soy buena maestra y nadie me puede decir que no. Eso sí,voy aprendiendo este infinito y difícil camino de la docencia, pero cada día que estoy frente a un pizarrón y un grupo de personas que están ahí para escucharme, doy lo mejor de mi. Y soy más profesional que muchos, aunque por ahora tenga el lado izquierdo de mi cabello rapado. Antes, quizá sí hubiera aceptado ser catalogada no por lo que sé, si no por cómo me veo; ahora no, y afortunadamente no trabajo en un lugar así.
En fin, volviendo a tema, un ser humano, sin importar preferencias de cualquier índole, es eso, un ser humano con poder, fuerza y una esencia propia. Es algo más que un tatuaje en su piel o que sus preferencias sexuales, entre tanto. Nada de ésto, habla de su profesionalismo.Quizá este sería un gran paso para cualquier sociedad: Aceptarnos como iguales, resptarnos aún con nuestras diferentes formas de pensar y convivir en armonía.Eso creo yo.Me siento bien, John Lenon, quizá digan que soy una soñadora pero no soy la única.Y eso me pone felíz.
martes, 22 de abril de 2014
Cosas que escribe una niña rebelde cuando lleva dos horas en un autobús.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario