lunes, 28 de abril de 2014

Me voy.

Me voy un par de meses y pretendo volver o no sé, aún no lo sé de cierto. Volveré siendo la esencia de lo que soy, con mis mismas manías y rarezas, y mi sonrisa torcida y mis heridas, con mi forma tan caótica de sentir, con la misma visión que siempre ha de cuestionarlo todo y la voz de mi madre retumbándome en la cabeza diciéndome que debo ser como las demás y vivir como viven los demás, aunque yo no quiera. Pretendo volver buscándote  por  todas las calles, encontrándote en mi pensamiento por ahí de las tres de la mañana y como luz intermitente en horario diurno , soñándote tan neciamente como te sueño desde tanto y creyéndome, como creo, que si tengo un poco de suerte, uno de estos días te encontraré. No sé dónde, pero te encontraré.

Me voy un par de meses, que si todo sale como lo planeado pueden tornarse en un año y si vuelvo, sé que lo haré siendo quien soy pero con otra mirada, con mis dudas y mi valiente timidez , y mis fines de semana de caídas y recaídas escuchando música con la que dan ganas de cortarte las venas, con mis días de chica despistada que por puro milagro no ha perdido la cabeza y mis noches de poemas románticos y melancólicos que sólo puedo escribir después de las 10 p.m… Y si vuelvo, que sea -sólo si he aprendido lo suficiente- sin la misma historia de siempre, sin la misma pregunta que termina siendo otro “¿Dónde estoy?””¿Dónde voy?””¿Dónde quiero ir””¿Quiero volver?” …Y en realidad no me preocupa. Igual que me voy, igual quiero volver.  Al final, sé que siempre quiero volver.

Me voy y quizá pretenda volver. Volver siendo quien soy, con mi rebeldía y mis Viernes sin palabras escritas y con mis silencios hablados, con esta sensación de cada veintiocho donde siento que mi cuerpo es una jaula y yo sólo quiero salir volando, y mis jueves de desvelo leyendo a Paulo Freire, porque quiero ser una maestra de la revolución. No prometo nada, pretendo volver igual que me voy, aunque a donde voy sea el lugar  ideal para recapacitar, aunque  tenga varias horas al día para pensar, analizar, rectificar  y volverme como quieren volverme. Aún así volveré igual.

Porque en esta extraña metamorfosis,  he caído en la cuenta de que yo no soy de las que se pone zapatillas, prefiero mis Converse o unas botitas cafés; de que nunca he querido lo que quieren los demás, nunca he soñado con la casa, el perro y los niños en el jardín;de que en vez de anhelar un coche, ruedo felizmente mi bici por la ciudad porque creo en el ciclismo urbano; de que mientras la mayoría desde niñas sueñan con ser princesas, yo siempre he soñado con ser una superheroína; de que soy de las que bebe agua y no refresco; de que me asombran más los paisajes que un regalo costoso; de que tras escuchar varias veces una canción, puedo cantarla unas mil veces los tres días siguientes;de que me emociona ahorrar, no para comprarme gadgets o lo último del grito de la moda, sino para perderme en algún rinconcito del mundo; de que me emocionan las cosas simples y que todos consideran una tontería; de que soy quien nunca se queda al último en una fiesta, porque aunque me la he pasado bien, quiero dormir y no necesito caerme de borracha;  de que aunque nunca he sabido de cierto cual es la misión que tengo que cumplir en la vida y que tengo un corazón gitano, siempre me gusta volver y saberme diferente, aunque en el fondo siga siendo la misma. Por eso sé que volveré.

¡Hasta pronto, camaradas!

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