viernes, 24 de octubre de 2014

Moscas en mi casa.


Sin ti sé desde ahora que nada va a ser lo mismo. Sin ti sé que nada va a ser igual. No tiene caso, ni sentido despertar antes de las ocho, ni abrir , ni cerrar los ojos,poner la más grande de mis sonrisas, ni suspirar. Sin ti ya no importa la cantidad de mapas topográficos que guarde en mi mochila, ni los kilómetros, ni senderos que debo tomar porque sin importar lo mucho que camine no voy a llegar a ese lugar donde quiero estar, ese que intermitentemente resulta ser donde estás tú. 
Sin ti no me interesan las historias para dormir bonito, porque dormir ya sólo es eso y ya. Y ese juego de ganar me ha dejado en último lugar, a sólo un punto de ventaja sobre todas aquellas que sí tienen un cuenta cuentos para cuando no pueden dormir porque desde que no estás, las únicas historias que hay, son aquellas que armo en mi cabeza, enlistando las razones porque esto puede y no puede funcionar . 
Sin ti ya no hay vueltas de campana bajo el edredón. Sin ti no existen las casualidades planeadas, ni busco la forma de toparme contigo en cualquier parte sólo por el puro arte y placer de mirarte y "declararme culpable definitiva por desear tu presencia, antes que desear la paz". 
Ya nadie se apodera de los asientos junto a la ventanilla, sólo yo y a mi ya nada me sorprende porque esos paisajes me los sé de memoria; preferiría ver tus ojos que aún me los sigo aprendiendo. Sin ti ya no puedo dibujar la cartografía de tu cuerpo, eres un mapa inconcluso en mi memoria, tatuado en mis manos porque desde que te marchaste, me dejaste sin materia prima. 
Sin ti mi sonrisa ya no rompe récords mundiales, lo intento, sí, lo intento pero por más que trato y trato, ya no me sale "la grandota". Ya no pasa de los seis. Si tengo suerte, ya sólo llega a los ocho.

No exagero. Mis días sin ti no son los mismos. Sin ti nada es mejor, ni peor, ni igual. Sólo es y ya, como yo cuando dan las seis y no pasa nada. Nada que me mueva el corazón como tú lo hacías. Nada que me haga saltar de emoción porque si tú no estás, me faltas tú. Tú y tú y tú. Me falta tú sonrisa y a falta de ella, me ha dado por tachar los días, las horas que pasan en donde no estás. 
Y nadie me acompaña mientras redacto esta melancólica entrada extrañándote tanto, sólo -como en la canción- las moscas en la casa. 

Y reír, llorar, soñar, suspirar, la gente, la luna, el frío... Sin ti ya nada, nada es igual.

Seguiré informando.

lunes, 29 de septiembre de 2014

De gacelas con el sueño lastimado.


¿Alguna vez has visto una gacela correr? 

Yo no pero estuve leyendo sobre el tema y se dice de estos antílopes que con la elegancia y rapidez que los caracteriza pueden alcanzar hasta los 97 kilómetros por hora o manteniendo un rumbo constante, unos 56. También  se dice que para sobrevivir, han de volverse expertas en vigilancia, difíciles de superar en el arte de la supervisión.Para defenderse de sus depredadores, piernas largas ejecuta un salto peculiar y pega la carrera. Las gacelas corren ante cualquier situación y bajo cualquier pretexto. Y antes que comenzar la guerra, que mezclarse en peleas, que incluso ser presa y aceptar que tienen la batalla perdida, salen corriendo como y con el viento. Volar contra el aire es su verdadera profesión, aunque todos los artículos sobre fauna no digan nada sobre esto.  


Hasta entonces yo había sabido lo que era volar sin necesidad de alas. Había trabajado tan duro, entrenado tan duro y comprometidome con mi sueño tan afanosamente, que sin si quiera darme cuenta, me había vuelto una gacela. Yo podía correr con el viento. Había ya adquirido la habilidad y la agilidad de volar en el asfalto. Y por malos cálculos en el camino, por segundos de distracción, por esto o por aquello, puse la pata en el lugar equivocado y me volví presa del destino. Di un par de saltos pero no salí ilesa.  



Ahora soy una gacela con el sueño lastimado. Puedo sentir el viento, mis pies también pero no me he visto mas volando en el. Mi cuerpo extraña muchísimo correr. 

Soy una gacela sin sentido. ¿Hasta cuando? No lo sé.


¿Alguna vez han visto a una gacela correr? Yo no, pero sé lo que se siente correr como una. Tenerlo todo y de repente, nada.





Seguiré informando. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Mis botas nuevas.



Yo quiero conocer las tierras del reggae
pasearme por París, llevar un aro en la naríz
viajar a Tumbuctú, mi espacio ver crecer...




No quiero perecer sin antes ver el cielo del Tibet.


Me he comprado unas botas Merrel. Me han dicho que esa marca es tan buena que puedes escalar, caminar y recorrer el mundo toda una vida con ellas;y justo eso es lo que quiero hacer toda la mía. 

Quiero comerme el mundo y lo quiero hacer ya. 
Seguiré informando tan felizmente, camaradas. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Central de Autobuses.

Mi vida ha sido una central de autobuses. Tantos viajes, tantas (últimas) llamadas, tantas llegadas, tantas y tantas partidas. Un mar de personas que sólo han estado de paso. Un lugar tan concurrido y tan solitario después de un rato. Personas vienen, caminan, pasan sin ningún afán; personas se van, a veces con la falsa promesa de “hasta pronto”, otras con un adiós sincero y definitivo lleno de gratitud; otras, simplemente, desaparecen sin yo darme cuenta. Otras se van agitando la palma en signo de despedida y con una sonrisa hermana.

Ya lo ves, así ha sido mi vida, un ir y venir, un llegar y marchase, una espera en alguna banca, una mirada buscando, un llegar tarde y perder el autobús que me llevaría a tu corazón. Una eterna despedida donde muy pocas personas han tenido permanencia. Mi vida ha sido una central de autobuses y yo he sido una niña que espera en el miedo de una sala cualquiera, mirando lento a su alrededor. 


No deja de sorprenderme cada persona que ha pasado por nuestra vida se lleva siempre algo de nosotros al partir y de la misma forma, siempre nos deja un poco de sí. 


Seguiré informando.

martes, 29 de julio de 2014

Y la vida apenas comienza...

Hace un par de años, solía pensar que mi vida terminaría al yo cumplir 26. Dicho  de otra forma, al cumplir 26, debía llevar una vida ideal; un trabajo estable, una maestría, un coche o una casa, un novio con auto y trabajo estable más que listo para darme un anillo. Debía tener todo eso y más, aunque yo no quisiera. Aunque, para mi, todo lo anterior no fuera nada más que estancar mi vida y ahogarme en un pozo para siempre. Debía quererlo porque esas eran las expectativas que mi familia y la sociedad tenían sobre mi , porque no se podía esperar menos de mi, porque siendo una “buena niña” todos tenían puestas sus “esperanzas” en mi. Y aunque estaba viva, no me sentía así. La mayoría del tiempo era sólo un zombie tratando de complacer a todos y de hacer todo bien. Y mientras los años se me escurrían de las manos, me encontraba con el pánico de alguien que se sabe con los días contados. 

Me vi saltando varias veces y con esa ansia de lo apresurado. Me vi haciendo mil y un cosas que me parecían estúpidas, convenciéndome una y otra vez de que eso era lo que yo creía también tan sólo por la pena que me causaba vivir una vida que no era mía, comprándome ideas que tampoco eran mías y que me parecían no sólo anticuadas sino patéticas. Me vi formando parte del protocolo de una sociedad tan cuadrada e hipócrita como sólo puede serlo tan contradictoriamente, la sociedad poblana; tan llena de apariencias, de formalidades, de tabúes, siempre poniéndole marca y precio a todo, desde el amor, hasta los ideales, siempre haciendo ver a la mujer como un hermoso trofeo que al final debe ganarse y terminar en la cocina de algún hombre que es bien visto por su familia de ella, porque “tiene un buen trabajo” y “va a saber responderle” aunque esto signifique que ella renuncie a todo lo que cree por creer en lo que el cree, como si sus ideas propias no tuvieran mayor valor alguno que la lavadora que le regalará un día como símbolo de amor eterno. (En fin, me desvié del tema).

Entre tanto y tanto y para no hacer más larga esta entrada, me vi renegando de mi misma y tantas veces intentando hacer lo que supuestamente era correcto. Vivir esa vida era para mi morir en vida. Escuchar lo brillante que era la forma en la que estaba llevando todo mientras recibía una palmada que para mi, era como una puñalada en la espalda, porque no era feliz y moría y moría y seguía muriendo lentamente contando los días y pensando “cuando cumpla veintiséis” mientras sentía como todas las luciérnagas dentro de mi morían una a una también pensando en todos los sueños a los que tenía que renunciar “para crecer”.
Hace dos meses cumplí veintiséis y  mi vida ha sido un ring constante, un interminable nadar contracorriente, un clásico “eres una rebelde sin causa” aunque tenga más causas que la persona que casualmente termina diciéndome esto. 

En resumen, mi vida -para la mayoría y su punto de vista pobre y retrógrada- ha sido “un verdadero desperdicio” porque hace dos años salí de la universidad y no tengo un trabajo estable. Porque no la pienso dos veces cuando de aventura se trata, porque me toma veinte minutos armar una maleta y salir a cazar paisajes y porque me toma la mitad del tiempo decidir dejarlo todo por nada. Porque no estoy haciendo lo más mínimo para asegurar mi mañana. Porque no tengo un coche, ni una casa, sigo moviéndome en la misma bicicleta de cuando iba en la universidad y tampoco tengo un negocio porque todo mi dinero lo he “malgastado” en viajes. Porque lo que menos me interesa de un hombre es algo material y porque si algún día comparto mi vida con alguien va a ser libremente y porque estoy loca de amor -y no porque le tengo miedo a la soledad o al “famoso reloj biológico” del que tanto me han hablado-. Porque voy por la vida hippimente esperando que este alguien sea igual de libre, loco, aventurero y apasionado como yo, aunque como yo, tampoco tenga nada. Porque soy una mujer sin tabúes, ni complejos y porque hago lo que se me me da la gana, cuando se me da la gana y ya. Y aunque muchos digan que por todas las razones anteriores, mi vida es un desperdicio para mi vida es una maravillosa aventura constante donde tengo todo y a la vez nada y (típico de mi) me asombra más lo que no tengo que lo que tengo. Me emociona más saber que no tengo camino y que tengo mil posibilidades hacia donde ir; que tengo la libertad de decidir y que estoy más viva que nunca porque no hay mañana, sólo hoy.  

Y hoy hay tanto que correr, paisajes que cazar, gente por conocer, momentos que vivir antes de morir.

Hace dos meses cumplí veintiséis y no me importa nada porque mi vida apenas comienza. :)


Seguiré informando. 

sábado, 12 de julio de 2014

Como una reggaedera.




Desde hace algún tiempo soy una gran reggaedera de felicidad. Nunca me gustó el reggae… hasta hoy. Y de la misma forma, debo decir -y quizá por eso nunca fue mi género- que nunca sentí tanto cada nota bailar tan armoniosamente dentro de mi , hasta este punto de mi vida en el que soy una mujer llena de felicidad, de vida y de plenitud. Y hoy lo soy. Sí que lo soy. Me gusta la forma en la que está mi vida justo ahora y amo todo de la vida. Amo los sonidos, los olores, las sonrisas que colecciono en mi cabeza, amo los hermosos atardeceres que la naturaleza me regala, amo la fortaleza de mi cuerpo que siempre me lleva a correr más, a rodar más. Amo esta sensación de que no me falta nada porque todo lo que busco lo he llegado a encontrar en mi. Amo la brisa vespertina; amo sentir el viento, el aire, golpeando mi cara. Amo sentir tanta adrenalina, tanta vida, tantas ganas y fuerza corriendo a mil por hora por mis venas.


Así que hoy en día soy una canción de reggae y mi vida es una interminable nota de alguna canción que inspira amor y luz. Y a su vez, una canción que me inspira a cerrar los ojos, hacer un signo de paz y bailar al son que toca mi alma. Y me veo en ese y en todo momento creyendo como nunca,  porque cuando Bob Marley dice "every little thing gonna be all right”, le creo y me doy cuenta de que "every little thing its already all right" . Porque cuando el canta preguntándose “Is this love that I´m feeling?” me imagino lamiendo tus tatuajes y si no tienes, me imagino ahí, cerquita de ti , besando tus heridas y haciéndote creer que el mundo es un lugar que puede germinar. 



Lo imagino, sonrío y sigo bailando y dejo que mi corazón baile y siga 
bailando por dentro con mucho reggae por todos lados. 




Y no puedo ocultarlo.
Mi sonrisa me delata. 

Sé que este será un buen año para mi.


Ahí va la pelona felízmente creciendo (y mi sonrisa, también).



Seguiré informando.
Amor y Paz. Los amo.

martes, 8 de julio de 2014

Post por si te preguntas cómo soy.

Llevo varios días con muchas cosas atoradas en los dedos. He querido escribir pero nada ha salido. Y a veces sólo pienso en eso: Escribir, escribir y escribir. Mientras camino hacia el baño, mientras reviso mi bicicleta, mientras leo alguna receta y reflexiono sobre mi mala manía de querer ponerle jengibre a todo lo que se pueda comer, mientras termino mi día con un baño y juego con líneas que no riman en mi mente. En esos y otros momentos, he armado varios poemas o posts en mi cabeza pero cuando estoy aquí frente al teclado, no sale nada. Ahora que lo he pensado, no soy buena escritora. No me consideraría a mi misma ni siquiera como una. Al final sé que sólo soy una chica que cuenta historias, la misma niña de sonrisa grandota con muchas ganas de vivir, rodar, correr, cantar y reír como si fuera el último día de su vida y con cero talento para muchas de las cosas que ama hacer –seamos honestos, canto como ardilla-. 

Soy esa chica que rara vez pasa dos veces por el mismo lugar, esa de las ganas incansables que quiere que le pase todo, que quiere tenerlo todo y lo quiere ya. Soy justamente eso que nadie necesita en su vida porque tenerme en ella implica desastres, despedidas, bienvenidas, madrugadas sin dormir, tardes desesperadas, Viernes de drama. Y si me ponen en una lista de pros y contras, todo indica que “no”, no soy fructífera. No germino. ¡Y vaya que no! Yo soy ave y las aves nacimos para volar; no para dar frutos.  Soy un alma libre, muy apasionada con lo que hago y con lo que creo. Soy un alma entregada a sus ideas. Y aunque entre más pasan los años me cuesta más y más entregarme a alguien, sé que si algún día lo hiciera, si decidiera dar ese paso, sería completamente. Sin rodeos ni mentiras, de esas formas tan intensas en las que rara vez se entrega una persona. Me entregaría libremente y esperaría también que me tomaran con libertad; ya que si intentan presionarme o retenerme a la fuerza, saldría corriendo diez veces más rápido de lo que llegué. Saldría huyendo como nunca y sin mirar atrás. Soy un tanto vertiginosa. Lo sé. Soy extremista, intensa, caótica y muy, muy, MUY exagerada. Y si lo piensan, en realidad no importa, ya que soy de esas personas que viviendo en el extremo encuentro paz y equilibrio. Tengo una gran tendencia a caminar sin rumbo y sin destino y la mayoría del tiempo me encuentro perdida aún con brújula en la mano. Soy de esas personas que necesita estar en movimiento. Lugares nuevos, gente nueva, rutas nuevas, paisajes nuevos, nuevas situaciones y nuevos retos. Al primer intento de monotonía o zonas de confort, salgo corriendo a velocidad de la luz. Soy un tanto impulsiva y no tengo miedo a intentar cosas nuevas. Se podría decir también que soy una apostadora. No me da empacho dejarlo todo, perderlo todo y apostármela por un nuevo sueño.

También diría que soy volátil. Cambio de parecer constantemente pero sé también que si albergo una idea en mi corazón y la dejo echar raíces, nada en el mundo la sacará de ahí. Soy una idealista de lo peor. Soñadora irremediable que el sólo hecho de estar viva le parece grandioso. 
La vida, por sí misma, me parece maravillosa e increíble. Tan abstracta que me asombra. Y en realidad, me asombran muchísimas cosas. Me asombra la forma en la que la naturaleza me recuerda lo pequeña que soy, poniendo frente a mi el más hermoso de los paisajes que siempre puede superarse a sí mismo pasando las cinco de la tarde. Así es la vida, el mundo, yo. La vida gastándonos bromas y confundiéndonos, volviéndonos locos con sus espejismos y golpes en el ring; el mundo con sus promesas y posibilidades que a veces sólo me sofocan; yo, volando por todas partes, caminando en ningún lado y jugando como una niña con el destino y sus hilos tan maravillosos entrelazándose tan fascinantemente y mostrándonos constantemente el reflejo de vidas pasadas. Soy un alma vieja en el cuerpo de la hermosa Mar. Ella es yo pero mejorada…
Aunque ya no sepa escribir.


Seguiré informando.

lunes, 30 de junio de 2014

Paisaje (Buscándote: Parte III)

A veces me pregunto- sin afán de ser repetitiva- cuándo vas a venir. Cuándo vendrás y vas a ver los paisajes más hermosos del mundo conmigo. ¿Cuándo va a ser ese momento en el que estire mi mano y estés ahí? Y nos encontremos de repente, rodilla con rodilla, piel con piel. Cuándo vas a mirarme y a decirme que es hermoso el atardecer pero te gusta más mi sonrisa. Sabes? Soy muy impaciente, nunca he sido fan de la paciencia; he vivido mi vida de lo improvisado. Debe ser por eso que no soy buena para la horticultura, no soy buena para cultivar. Me ha gustado más lo que nace de repente pero te llevo esperando tanto tiempo y tú no apareces y mi paisaje está vacío, esperándote... como todos los demás este paisaje espera por ti...

lunes, 16 de junio de 2014

Augusta

What I think I like the most about this place is that no matter how long you’ve been here, it keeps challenging you day by day, just like the first time. Even if you think that you know everything or have done everything, you keep learning more and more about yourself, others, life and fears… and one day, this magical place will take you wondrously to the point where you will find yourself 95 feet high in the air , scared to death…  jumping once more cause you’re bigger than any fear… and maybe and just maybe one day Augusta will give you a little of its magic and surprise you making your wishes come true. 


"Voy a quedarme aquí el tiempo que haga falta, estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande..."



martes, 10 de junio de 2014

Me enamoré.

Cuando me preguntan que porqué sonrío tanto, que si estoy enamorada, por primera vez, les respondo con seguridad y sin miedo que sí. ¡Estoy enamorada! 

Me he enamorado como una loca de la vida y de mi libertad, del día a día lleno de posibilidades esperando a que yo las conquiste y las haga real... De estas ganas de querer comerme el mundo, que me pase de todo y que me pase ya... De saber que para mi no hay imposibles y que siempre puedo ir más allá; soy fuerte... De saberme enamorada de ese hombre que algún día llegará a mi vida y que con una sonrisa va a acelerar el pedal de mi corazón para ir a 9894 km por hora y me tomará de su mano para perdernos en la inmensidad...

¡Ahora sí!

¡Estoy lista para lo que sea que venga!

domingo, 8 de junio de 2014

Cuando vengas a San Francisco...

Sí. Aquí estoy y sé que para muchos quizá no seas el mejor pero para mi si lo eres. Eres esa persona que siempre me alivia y que me cuida la espalda y bueno, hoy yo te voy a cuidar la tuya, camarada. Para mi, sin duda alguna, has sido algo más que un amigo y si justo ahora, me pides que te defina, te diría que eres mi héroe personal. ¡Eres mega increíble! ¡Super genial! ¡Tan especial!  

Y si me lo permites, tengo ganas de enseñarte que, aunque sé que no necesitas que te solucionen la vida, estoy aquí para escucharte, para darte los consejos que no necesitas, para confortarte un poco a darte siempre palabras de aliento. Así que si caes o te levantas con la fuerza de diez volcanes, si tocas fondo o si no; no olvides que me tienes a mi.  Quiero cuidarte y protegerte, porque a pesar de ser mucho más fuerte que yo, eres frágil también. Te voy a coger de la mano sin rozarte y no te pienso dejar caer porque sé que ya has tropezado bastante y que eres de esas personas que caminan por el mundo que merecen más que nadie ser feliz.


Así que hoy, me da en gana regalarte mi San Francisco. Te lo doy para que sea tu mantra. Tu empujón en los momentos difíciles. Tu razón para seguir pedaleando cuesta arriba aunque ya estés cansado y harto de todo y de todos.   Te regalo una visión hermosa de días y tardes enteros, tú y yo, perdidos por la ciudad. Rodando hasta el Golden Gate, caminando por Unión Square, bailando como nunca en Pier 19. Te doy esa visión donde somos los de siempre pero en este mágico lugar... Una donde yo me distraigo y me pones el pie, acto seguido te empujo y te digo que "ya verás". Me apetece llevarte a mi lugar de comida Thai favorito y saberte ahí conmigo, sentados en cojines con una vela en medio de nosotros. Te voy a llevar a un millón de sitios más y sé de sobra que te van a encantar.  

Así que, valiente, no olvides que yo confío y tengo fé en ti. Sé que germinas y que eres indestructible.  Tiempo al tiempo. Eres un chico inteligente y maravilloso que sabe siempre luchar. 

Cuando vengas a San Francisco, te voy a abrazar y te daré en una sonrisa, todas las sonrisas que llevo tanto tiempo guardando para ti. Te contaré todas las historias que ahora no he podido contarte y te llenaré de todos los malos chistes de los que hasta hoy te has perdido.  Te diré porque tú y tú y tú has sido desde siempre mi super héroe favorito. Te voy a hacer tan feliz que no lo vas a poder soportar.  Te doy unos meses para que ya vengas, mientras yo voy preparando nuestra ruta para rodar... 

Gracias por siempre estar para mi aún en la distancia, por ser el mejor de todos los amigos, porque sé que siempre tendré tu sinceridad y tu tiempo. Para mi, tú sí eres un héroe, mi héroe. Tú sí y no Iron Man, Hulk o Capitán América te dan la talla. 

Te quiero, estoy contigo a cada paso, siempre. 
Aún de lejos, no puedo alejarme. 
Siempre estoy para ti, amigo de mi corazón. 

domingo, 18 de mayo de 2014

Casi veintiséis: La cuenta atrás.

Tres... dos... uno... ¡Estoy iniciando la cuenta atrás para iniciar mi cohete! Mi hermoso e increíble cohete de mis veintiséis y tengo una frase que describe perfectamente el camino que tome que me ha llevado hasta aquí ¡Cambios y más cambios! . 

Es que, no kidding , si alguien me hubiese dicho que sería justamente esto que soy ahora, que creería justo en lo que creo ahora, que me vería de la forma en la que hoy me veo, no lo hubiera creído. Hubiera pensado que era una mala broma.  Jamás en la vida hubiera imaginado que esa chica tímida e introvertida, terminaría hermosamente tornándose en esta chica de sonrisa grandota y mirada segura; y eso sin mencionar que, a través  de los años, me resultaría innecesario pasar una hora frente a un espejo, alaciando mi cabello y poniendo orden a mis pestañas. Simplemente dejándome hermosamente ser. Jamás imaginaría que el capullo que venía tan valientemente formándose estos años, terminaría tornándose precisamente en esto. Finalmente el capullo se tornó en una mariposa de colores brillantes.

Hoy soy esa chica que sabe que puede volar y que no tiene miedo de caer, más segura que nunca de lo cree, de lo que quiere, de lo que siente. Consiente de mis triunfos y fracasos. Tengo una fuerza interior increíble.  Y mi vida va tomando un rumbo del que me siento orgullosa. Y todo lo que he hecho, todas las batallas, todos los sueños, todo lo hermoso que me viene pasando es justo lo que quería y tenia que hacer ahora, justo lo que me tenía que pasar ahora.

Siempre me ha gustado superarme a mi misma. Ir más allá de mi mi, vivir sin límites y si los tengo, romperlos. Siempre he creído que no hay mejor batalla que la que se gana a uno mismo viviendo libremente y siguiendo el camino que dicta el corazón y no el de la razón. Y hoy, precisamente hoy, estoy siguiendo el camino que pide a gritos mi corazón, ganando una a una las batallas que la vida me regala porque sabe que soy toda una guerrera

. He alcanzado el punto que jamás pensé que alcanzaría, viviendo en un equilibrio y sintiéndome tan natural, tan única, tan autentica, tan cómplice de mi vida y tan real. Estoy en mi mejor momento, sin duda. 

Veintiséis sueños. Veintiséis deseos. Veintiséis batallas en el ring de la vida.Veintiséis utopías.

Veintiséis "te quiero", todavía.
Y sí.


viernes, 16 de mayo de 2014

Requiém.


Hoy ya no eres capaz de llorar ni sentir.
Hoy te dejas llevar, no puedes fingir.

Olvidarás tu nombre y tu voz.
Olvidarás cuál es tu temor.
Olvidarás para concluir, que la vida es
algo más que un recuerdo para tí.

Verás el cielo al revés, estrellas caer.
Creerás que llega tu fin, lo debes de ver.

Olvidarás tu nombre y tu voz.
Olvidarás cuál es tu temor.
Olvidarás para concluir que la vida es
algo más que un recuerdo para tí.

Serás agua.
Serás tierra.
Serás fuego.
Serás aire.
Serás ingrávido y mortal.
Etéreo y sustancial.
Rotúndamente tú. 

Serás alguien en paz.


Este en un nuevo comienzo, la última pieza que faltaba en el rompecabezas, “la metamorfosis”, este loco proceso porque el que llevo tropezando, saltando, cayendo, rodando, subiendo, trotando, bajando, por este año. Este es mi renacimiento, en mi nuevo comienzo, mi oportunidad de volver a empezar, de levantarme con la fuerza de cuatro volcanes.

Este es el final de todas esas historias que me han dolido desde niña, del miedo a la oscuridad, de esos recuerdos que si me pierdo en ellos me logran sacar una que otra lágrima y tres nudos en la garganta. Es dejar de creer que desde la primera vez que te fuiste mi corazón dejó de funcionar. Es un dejar ir mi pasado y saber perdonar. Respirar profundo y continuar mi camino, sin rencores, ni tragicomedias. “Papá, te libero y me libero”.

Es el momento donde digo un adiós definitivo y encierro bajo llave a los ojos rasgados que siempre supieron arrancarme motivos, motivos y el siempre que al final nunca llegó; a los labios rosas y tímidos que dejaron marcas y heridas en mis labios, en mi piel y en mi corazón, que me hicieron tanto daño que pensé que nunca iba a sanar; a las notas de piano que –si cierro mis ojos- aún acarician mis cicatrices y me hacen pensar en una tarde de invierno,  haciendo las miles de cosas que jamás pensé que haría, recostada al lado izquierdo del hombre que no debía querer. Guardo todo y me despido por la promesa de un mañana mejor donde el poder minimizador del tiempo hace lo suyo y yo acomodo el camino por mi, para que un día camine sin piedras que tropezar.

Es el punto donde después de tocar fondo, sé a dónde voy, sé que nado contra corriente y sé que no hay retorno y que también que de haberlo, no lo tomaría, porque sé de más que no me interesa volver; porque aunque el camino  ha sido difícil, me complace lo que soy y lo que he llegado a ser. Sólo tengo que apretar los dientes y dejar que pasen las tormentas.

Porque he tocado un punto donde me amo por ser autentica, única, pensante, libre y capaz. Donde le digo a ella, que aunque lamento lastimarla no siendo lo que quiere, me siento en paz conmigo porque ahora soy lo que quiero yo; y aunque se que probablemente no lo entienda, la amo con todo mi corazón.

Es este día en el que después de buscarte por todas partes, te digo adiós. No porque no te ame, no porque no esté loca por ti, no porque crea que no vas a llegar; aún creo en ti, aún caminar de tu mano es uno de mis sueños más grandes, pero desde hoy voy a renunciar a las casualidades, la magia, la búsqueda sin mapa, y dejaré que llegues cuando tengas que llegar. Y cuando eso pase, dame una pista, una señal, una mirada de complicidad, dame un segundo que me grite “Soy yo” y bésame en silencio y quédate para ya nunca marcharte.

Es este día en el que después de la sal de tantas batallas, de tantas banderas quemadas, de tanto no poder más... al fin soy alguien de paz, alguien que ha vuelto a renacer.

Seguiré informando.

lunes, 28 de abril de 2014

Me voy.

Me voy un par de meses y pretendo volver o no sé, aún no lo sé de cierto. Volveré siendo la esencia de lo que soy, con mis mismas manías y rarezas, y mi sonrisa torcida y mis heridas, con mi forma tan caótica de sentir, con la misma visión que siempre ha de cuestionarlo todo y la voz de mi madre retumbándome en la cabeza diciéndome que debo ser como las demás y vivir como viven los demás, aunque yo no quiera. Pretendo volver buscándote  por  todas las calles, encontrándote en mi pensamiento por ahí de las tres de la mañana y como luz intermitente en horario diurno , soñándote tan neciamente como te sueño desde tanto y creyéndome, como creo, que si tengo un poco de suerte, uno de estos días te encontraré. No sé dónde, pero te encontraré.

Me voy un par de meses, que si todo sale como lo planeado pueden tornarse en un año y si vuelvo, sé que lo haré siendo quien soy pero con otra mirada, con mis dudas y mi valiente timidez , y mis fines de semana de caídas y recaídas escuchando música con la que dan ganas de cortarte las venas, con mis días de chica despistada que por puro milagro no ha perdido la cabeza y mis noches de poemas románticos y melancólicos que sólo puedo escribir después de las 10 p.m… Y si vuelvo, que sea -sólo si he aprendido lo suficiente- sin la misma historia de siempre, sin la misma pregunta que termina siendo otro “¿Dónde estoy?””¿Dónde voy?””¿Dónde quiero ir””¿Quiero volver?” …Y en realidad no me preocupa. Igual que me voy, igual quiero volver.  Al final, sé que siempre quiero volver.

Me voy y quizá pretenda volver. Volver siendo quien soy, con mi rebeldía y mis Viernes sin palabras escritas y con mis silencios hablados, con esta sensación de cada veintiocho donde siento que mi cuerpo es una jaula y yo sólo quiero salir volando, y mis jueves de desvelo leyendo a Paulo Freire, porque quiero ser una maestra de la revolución. No prometo nada, pretendo volver igual que me voy, aunque a donde voy sea el lugar  ideal para recapacitar, aunque  tenga varias horas al día para pensar, analizar, rectificar  y volverme como quieren volverme. Aún así volveré igual.

Porque en esta extraña metamorfosis,  he caído en la cuenta de que yo no soy de las que se pone zapatillas, prefiero mis Converse o unas botitas cafés; de que nunca he querido lo que quieren los demás, nunca he soñado con la casa, el perro y los niños en el jardín;de que en vez de anhelar un coche, ruedo felizmente mi bici por la ciudad porque creo en el ciclismo urbano; de que mientras la mayoría desde niñas sueñan con ser princesas, yo siempre he soñado con ser una superheroína; de que soy de las que bebe agua y no refresco; de que me asombran más los paisajes que un regalo costoso; de que tras escuchar varias veces una canción, puedo cantarla unas mil veces los tres días siguientes;de que me emociona ahorrar, no para comprarme gadgets o lo último del grito de la moda, sino para perderme en algún rinconcito del mundo; de que me emocionan las cosas simples y que todos consideran una tontería; de que soy quien nunca se queda al último en una fiesta, porque aunque me la he pasado bien, quiero dormir y no necesito caerme de borracha;  de que aunque nunca he sabido de cierto cual es la misión que tengo que cumplir en la vida y que tengo un corazón gitano, siempre me gusta volver y saberme diferente, aunque en el fondo siga siendo la misma. Por eso sé que volveré.

¡Hasta pronto, camaradas!

Inicia la cuenta en 8... 

Seguiré informando

martes, 22 de abril de 2014

Cosas que escribe una niña rebelde cuando lleva dos horas en un autobús.

(Y venía de Chilangolandia y me quedé pensando en la discriminación o la crítica que en algún punto sufren algunos miembros de la sociedad por no seguir la norma, los protocolos o se esfuerzan lo suficiente por encajar.Me quedé pensando en eso del profesionalismo, las apariencias y la sociedad…)
Desde mi punto de vista, ninguna persona debería ser recriminada por un corte de cabello, tatuajes, preferencias sexuales o factores similares -sí,ya sé, parece que estoy tomando todo muy personal-. Sé muy bien que la sociedad en la que vivimos no ayuda a la causa. Sé que no sólo aquí, si no es muchos lugares del mundo las cosas se mueven por apariencias. ¿Saben que creo? Como joven y parte activa de esta sociedad, no deberámos impulsar -o seguir impulsando- este tipo de pensar; rehusarnos rotundamente a ser parte de algún grupo que nos discrimine por nuestras creencias. Negarnos a aceptar ser parte de un grupo de trabajo que crea que el profesionalismo está en la forma de vestir o de arreglarse. Un traje no te da el profesionalismo, un tatuaje o un corte de cabello extravagante no te hace saber menos. 
Habiendo tanto trajeado y bien peinado que no sabe lo que hace y que no se pone la camiseta.Y siendo muy específica y hablando de mi.Y sí sé lo que hago. Soy buena maestra y nadie me puede decir que no. Eso sí,voy aprendiendo este infinito y difícil camino de la docencia, pero cada día que estoy frente a un pizarrón y un grupo de personas que están ahí para escucharme, doy lo mejor de mi. Y soy más profesional que muchos, aunque por ahora tenga el lado izquierdo de mi cabello rapado. Antes, quizá sí hubiera aceptado ser catalogada no por lo que sé, si no por cómo me veo; ahora no, y afortunadamente no trabajo en un lugar así.
En fin, volviendo a tema, un ser humano, sin importar preferencias de cualquier índole, es eso, un ser humano con poder, fuerza y una esencia propia. Es algo más que un tatuaje en su piel o que sus preferencias sexuales, entre tanto. Nada de ésto, habla de su profesionalismo. 
Quizá este sería un gran paso para cualquier sociedad: Aceptarnos como iguales, resptarnos aún con nuestras diferentes formas de pensar y convivir en armonía.Eso creo yo. 
Me siento bien, John Lenon, quizá digan que soy una soñadora pero no soy la única.
Y eso me pone felíz.

domingo, 20 de abril de 2014

¡Valiente!


Te voy a contar un secreto. Quizá el más grande de todos. No soy tan valiente como tú crees, en realidad, tengo un miedo muy grande. Le tengo miedo a la oscuridad. Le tengo miedo a la forma en la que mi recámara se expande al cuadrado cuando pasan de las diez y tengo que llenar el espacio nuevo con poemas que no son buenos pero que quieren gritar. Me da un poco de risa esto, no hay poesía si no pasan de las diez. Si son 9:59, me sorprendo a mi misma no pudiendo escribir nada que rime con tu nombre, aunque en realidad, tengas varios y tenga un mar de posibilidades. 

Y aunque mi miedo a lo que no puedo ver me causa escalofríos, me pongo valiente para decirte cosas que sé bien que si leo a la siguiente mañana me apenarán.

Jamás me imaginaría escribiéndote a las diez de la mañana, que mi cama está muy grande y que si vinieras, sería ideal. Jamás a esa hora, leerías de mi, la cantidad de cosas que te haría de tenerte cerca y que nada en el mundo me haría más feliz que tenerte cerquita, muy cerquita de mi; que aunque he odiado dormir acompañada, haría lo humanamente posible por poner tu brazo bajo mi cuello y tu respiración en mi nuca, tu ombligo con mi espalda. Nunca de los nuncas te diría antes de las diez que quiero dormir contigo y ya.

Creo que para eso no soy muy valiente, antes de las diez. He llegado a leer nuestras conversaciones la mañana siguiente y he muerto de la pena pensando en todo eso que te he dicho ya casi cayendo en Morfeoland. Debo de ser muy valiente y atrevida… Sí, creo que sí, porque si lo pienso, si te llamo o te tengo de frente podría simplemente regalarte un “hola” con mi sonrisa pecosa y ya. Y si me esfuerzo por decirte algo más, sería una mirada sugestiva cuando llevas la delantera y vamos pedaleando por la ciudad y tú me presumes tan descaradamente los atributos que te dio tu mamá. Aunque ya pensado ésto, si te llamase justo ahora, ya no sería tan valiente y quizá no te diría nada, como cuando abro la puerta y ahí estás, con esa risa inocentona y la cara empapada de sudor; y yo sólo te miro y me acobardo y sólo llego a darte un abrazo por el pánico que me causa acercarme de más.

Si te llamara esta mañana te agradecería infinitamente tu incondicionalidad, la forma en la que tú y sólo tú me has sabido animar. Y te pediría con un silencio acumulado, como en lenguaje secreto, que ahora no, pero que después cuando ya haya sanado mi corazón, me ayudes a ser valiente las 24 horas, que me cayes con un beso y que si te abrazo, no me dejes alejar. Te diría, sonriéndote mucho, que es hermoso saber que en el mundo aún hay personitas increíblemente geniales como tú rodando por el mundo, aunque a mi sólo me importe rodar contigo. Sólo eso y ya.


Te contaría mientras estamos tirados en en el pasto quejándonos por la ausencia de nubes que mientras imaginaba eso, iba pensando en lo mágico que es escuchar en mi cabeza todas las canciones nuevas que me has regalado mientras ruedo por toda la ciudad.  Y cobardemente, te susurraría, para que ni los libros escuchasen, que después de tus fotos de ayer en mi se logró desatar… (No debo escribir nada de eso, es horario familiar). Y aunque a veces, deseo desesperadamente verte y ya, la mayoría de tiempo consigo amarrarme las ganas porque el momento para mi no es el ideal. Y entonces miro de reojo al espacio vacío que te está esperando y pienso que no sé porque soy tan cobarde, porque, aunque a veces sí me gustaría, no puedo simplemente ser valiente, muy valiente y saltar por la ventana.

jueves, 20 de marzo de 2014

Y no tiene nombre esta entrada.

¨Cuánta Decepción¨… cuántas veces nos decimos esto… cuántas más nos quedan por reconocérnoslo.Soñé que lo perdía todo, y cuántas veces perdí todo…pero esa noche me di cuenta de que a veces lo que nos decepciona somos nosotros mismos…por ser cómplices de lo que nos daña, por consentirlo,nos convierte en culpables, tan culpables como el que hizo el daño, y nos repetimos…Cuánta Decepción.¨ 

Vega – Cuánta Decepción (Metamorfosis 2009)


Para celebrar el ocho de marzo, "Día internacional de la mujer", quería escribir una entrada sobre mis cosas favoritas de ser mujer, porque –a pesar de vivir en una sociedad un 90% machista- amo ser mujer. Pero terminé escribiendo sobre ésto que quien sabe cómo debería  llamarse que describiré más adelante. No sabía si publicarla o no. Quizá no redacté todo como quería, quizá, como siempre, no estoy diciendo nada. Pero si están aquí, gracias por leerme.

Decidí escribir sobre esa sensación que termina dejándote setenta y dos horas sin saber nada de él; sobre ese nudo en la garganta que queda tras repetirte a ti misma que “en el fondo sabías nada era real", que "no sabes qué hiciste mal". Hablo de esa sensación que hemos experimentado al menos una vez en nuestra vida cada una de nosotras. De ese extraño estrujón en alguna parte de tu estómago cuando te das cuenta de que no has aprendido nada y que una vez más, elegiste enamorarte de la única persona a la que no le importas un poquito. De ese ardor en la piel y en el alma cuando eres víctima de algún tipo de violencia, palabras o golpes, los dos queman igual. Basta con recordar, analizar y dejar que las imágenes  que vienen a tu mente secunden y expliquen este concepto de decepción de una misma. No hay mejor explicación que ese recuerdo en el que justamente estás pensando ahora.  Y no hay mejor explicación para lo que sigue a esta línea, que la mueca en tu cara cuando te recuerdas justificando los actos hirientes de otra persona hacia ti. Justo hora que caes en la cuenta de que el problema no está en nadie más que en ti, en ti y en ti; que en realidad, el enojo, la molestia y la decepción no es hacia nada más que no seas tú. Porque existe la posibilidad de que a veces nos hagamos daño a nosotras mismos, por miedo, por no valorarnos, por no saber que hacer, por creer en cosas inestables y volátiles como la magia y las casualidades.  Pero sobre todo por no saber decir no o simplemente no decir nada y retirarnos al momento que nos damos cuenta que algo no está bien.  Y no existe peor error que seguir ignorando nuestra responsabilidad sobre lo que nos daña. Quizá el  primer paso sea aceptar y una vez conscientes, nos queda tomar las riendas, alzar la frente, desear y trabajar por un mañana mejor.  Nos queda caer en la cuenta que en todo o al menos en la mayoría de las cosas que pasan en nuestra vida tenemos responsabilidad, ya sea mucha o poca. Y una vez asumido el control, reconocernos a nosotras mismas como forjadoras de nuestro destino y saber agradecer a aquellos hombres que gracias a su inmadurez , machismo y mezquindad han hecho de nosotras mujeres más fuertes, menos ingenuas y más decididas que han aprendido de sus propios errores para dar pasos más grandes y firmes. Y por encima de todo esto, dar un infinito agradecimiento, un gesto de complicidad, una mirada cálida a los hombres maravillosos que nos hicieron, nos hacen y nos harán felices, esos hombres que saben apreciar cada una de nuestras rarezas y reconocen que hay maravillas que no suceden dos veces, esos hombres que saben quedarse y cuidarnos,  esos que aman a una mujer y saben respetarla, esos hombres que dan caricias y no golpes.

Mujeres que han sido maltratadas, mujeres que no han sido valoradas, mujeres que han sufrido de recriminación, de todo tipo de actos que atentan contra ti. Eres hermosa, bella y única. Siempre hay un mejor mañana esperando a que te decidas conquistarlo. Siempre hay otro camino, el camino de la fuerza y la voluntad, el de las sonrisas y caricias, el camino donde no te das por vencida y no tienes miedo de ser feliz. ¡Ponte valiente! Y gracias.

martes, 4 de marzo de 2014

Fácil.

Existe un momento en el que me puedo declarar completamente inconsciente de mis acciones, tan irreverente, tan necia, tan mía y tan ajena. Ese momento en el que me retuerzo de ganas y aunque intente usar mi freno, noto que no sirve, que quizá desde que volví a encontrarte no lo tengo. Estoy consiente del peligro, de los factores que no había contemplado -que tú sí- y que ahora están en mi cabeza cada que pasan un par de horas y no sé de ti. Y entonces aparece el momento, el preciso instante en que estoy cerquita, tan cerquita de tu barbilla y si hubiera una regla entre tú y yo, habría sólo siete milímetros separándome de ti. Y estando ahí no consigo pensar nada, me muero de ganas de tocarte y no consigo retorcerlas, reducirlas, retenerlas. No puedo y tampoco quiero. Se estiran y se encojen; no puedo controlarlas y por mucho que lo intento, vuelven a su estado natural. Lo que sea el estado en el que las conviertes cada vez que nos vemos. Es matemático o quizá no. Y ahí estoy, una y otra vez,  dejando mis manos escribirte los versos más hermosos en cada caricia que se pierde en tu sonrisa. Y mi corazón es tan necio, tan iluso, tan todo que sintiéndote tan cerca es imposible no quererte de otra forma que no sea esta. No sé. No puedo. Y si lo piensas, después de todo, tampoco quiero.

Estando contigo me vuelvo tan fácil (y también tan frágil). Y te debo todo: las risas y sonrisas, las miradas que no quieren ahondar en otra parte que no sea tu cara, mis labios que no buscan otra esquina que no sea detrás de tu oreja; las canciones que pasan una y otra vez en mi cabeza y que termino cantando a cualquier hora. Te debo los suspiros que no son otra cosa que quejidos de mi alma por quererte aún más cerca.Y sí, te quiero más y más cerca- Y no consigo apagar las ganas. Quiero más de ti. Otro poco más de ti. 

Maldita sea. 


"Y delito es... delito es no quererte
 Del infierno a tu frente.

Te debo mi voz cuando me agitas.
 Soy fácil, muy fácil

Te debo mi olor cuando me acaricias
 Soy fácil, tan fácil."

martes, 11 de febrero de 2014

Te quiero a ti y ya



(Esta entrada es la continuación de una que escribí hace dos años, por ahí de mayo http://ellaeselmar.blogspot.mx/2012/05/buscandote.html . Nunca dejará de sorprenderme como uno nunca pierde la esperanza...)


Te quiero a ti y ya. No te necesito para nada, pero en realidad te quiero para todo y ya. Quiero que seas tú y nadie más que tú la casualidad que estaba esperando. No trates de engañarme, ni de jugar a los desconocidos para despistar. Te quiero a ti y te escribo sólo con la esperanza de que estás ahí, escondido en alguna parte de la ciudad o del mundo. Lo sé. Sé que existes, lo he leído en libros, lo he visto en películas, lo he escuchado en canciones. Sé que tarde que temprano vendrás y serás la casualidad que estaba esperando. Lo sé, lo siento; algo adentro me lo dice pero ya han pasado muchos años y tú no apareces, no veo que den las 9 y que vengas para quedarte a dormir. No te veo por ningún lado. No cuando voy corriendo por la Juárez, ni cuando voy en bici y toca un alto y espero a la derecha.  Sigues brillando por tu ausencia como siempre. ¿Sabes? Ya estoy cansándome de jugar escondidillas. De niña me gustaba, lo acepto, pero ya he crecido y buscarte mientras camino de la mano con otro equivocado, mientras espero en el barrio con un tercer té chai, esperando encontrarte entre tanta gente ha perdido su magia y me desespera. Tú me desesperas y te lo diré cuando aparezcas, que “tuve suficiente”.
Quiero que aparezcas ya. Quiero que seas mi más grande casualidad. Me he cansado de escribirte versos  que no lees al final de las libretas, de agregar una canción más a la lista de espera aunque termine cortando porque quiero cantártela y tú no apareces nunca para escucharla.
Si tan sólo llegaras y me sorprendieras con una palabra, la que sea, que no  fuera trillada, que fuera profunda, que aunque suene ordinaria, sólo tu y yo sepamos con una mirada de complicidad lo que abarca. Quizá si jugáramos al escondite en inglés o en francés o en alemán y tuvieras esa mirada pícara, sabría desde el principio que eres tú y en el primer instante que me miraras por más de tres segundos te habría dicho con la mirada firme y sin voz temblorina: “sé que eres tú”. Te tomaría de la mano y correría contigo juguetonamente para llevarte al inicio de la historia que nos ha estado esperando. Y nunca más me equivocaría pensando que algunos de esos patanes inconclusos que siempre se cruzan en mi camino y revuelven todo sin ningún afán, podrías ser tú. Sus sonrisas grandes ya no me engañarían, ni tú tampoco, sabría que eres tú y te querría mucho desde el primer segundo. Te querría a ti, a ti, y a tus besos y a ti, desde el primer momento que pusieras tu dedo chiquito del pie en la alfombra de mi vida. Y entonces cambiarías con un beso mi sentido.
Después de ese momento podríamos ser el escenario de una película de Subiela, llena de poemas que inventaríamos cada mañana, que aunque no fueran dichos o escritos, existirían y ya , mezclándose con el aire. Lo sé, quizá he visto demasiadas películas con finales felices. Las mismas que tras de un suspiro que se cuela al final, terminan regalándole a mi desesperada imaginación mil escenarios contigo.  Porque aún sin conocerte, he tenido mil conversaciones contigo,  te he cocinado un viernes por la tarde y he tenido maratones de película un Domingo cualquiera en mi sala. A pesar de no saber de cierto todas la expresiones de tu cara, ni el olor de tu piel, ni el tamaño de tu sonrisa, ni tu caligrafía, ni nada. No sé nada de ti. Sólo sé de las ganas, la fe y la esperanza con la que desde hace años te espero. Y te apuesto todas mis monedas, las que nadie sabe que existen pero que cautelosamente he atesorado bajo mi almohada para jugármela por ti.

Dime que quieres que yo sea tu casualidad más bella. Dímelo con seguridad y certeza. Dímelo y estaré en tu puerta al instante; sin juegos, ni promesas, sólo respuestas, con los sueños y las ganas en las manos, esperando a que los tomes. Dímelo y estaré más que dispuesta. Lista para empezar la aventura, el viaje más increíble a tu lado. Quiero que seas tú y tú y tú. Y ya. 



viernes, 31 de enero de 2014

Nunca supe tirar un penalty.

Y en realidad no importa, dicen que todo pasa por algo, que nada es en vano. Hace una semana vi pasar mi vida frente a mis ojos y me di cuenta de todo lo que es obvio pero que tirada en el piso me golpeó de repente. La vida es fugaz, quizá más fugaz que las mariposas de hoy en día. Es volátil, es efímera, es prestada. Mentiría sí dijera que el accidente de hace una semana cambió mi vida, la verdad no, pero sin duda me ayudó a enfocar mi perspectiva al respecto. He aquí el reporte:

Voy a amar como nunca todas esas cosas que hacen que yo sea una chica rara. Voy a poner más puntos en el mapa y voy a seguir volando. Voy a seguir adorando todo lo que no me gusta de mi, todo lo que en algún punto he querido cambiar. Voy a enfrentar mis miedos, a hacer lo que me gusta, a retarme un poco más. Y si caigo, si me lastimo, si duele, si no tiene sentido lo que hago, si a los demás no les parece, si el reloj ha marcado las 7 y tú no apareces, si todos creen que estoy perdida... Voy a levantarme y a mantener firme la mirada. Voy a componer el camino.


Regresé  hace cinco meses por la senda que no llevaba a ninguna parte y sé que pronto, me iré por la misma. No tengo idea sí esta vez me iré para no volver o para perderme en un cuento de volver y volver y volver. Hace cinco meses me lo había prometido y apostado, que esta sería la última vez. Hoy no. Ya no. He decidido lanzar la bola de mi vida al aire y la probabilidad de que haya decidido quedarme para siempre está por debajo del 40%; pero no quiero hacer más promesas, soy terriblemente lanzando y si algó aprendí, es que todo puede pasar. Nunca supe tirar un penalty.


Ya no me da rabia querer irme. Ya no me enoja ser como soy. Soy unica, viajera, valiente y atrevida. Y ya no quisiera querer quedarme. Ya no me enoja darme cuenta que no "quiero poner los pies en la tierra". No quiero aprender a quedarme, no quiero enterrarme. Quiero seguir dejando que la vida me sorprenda. Quiero darme cuenta que conocer cinco personas nuevas al día ha ayudado a disminuir mi timidez. Quiero seguir teniendo el mapa en la mano y saber que, en realidad, todo depende de mi. Que si tengo algo, que si vuelo, que si despierto y canto. Que si quiero empezar de nuevo una y otra vez. Que si me quiero equivocar, que si no. Que si tengo ya suficiente edad o no para cuidar mi imagen. Que si muero mañana... Todo depende de mi.


Es una sensación rara, siempre ir contra la corriente. Sé que voy a echar de menos mil y un cosas, quizá nunca deje de extrañarte a ti; y por otra parte espero que me esperen cosas buenas al cruzar esta línea. Y aunque tal vez el camino no lleve a ninguna parte, de momento, confío en que tiene que haber un destino; siempre lo ha habido.




"He aceptado esa parte que no me gusta de mí, he borrado las zancadillas que puso el pasado, he jurado un motivo nuevo en cada fallo, he logrado quererme un poco más a mí... He buscado por delante y por detrás una razón para entender que queda en mí de lo que fui...si queda algo de inocencia por mi ser que me emocione erizándome la piel, si soy feliz... me pregunté, qué tengo yo? 

Te tengo a ti. 

Que tengo yo? Te tengo y..

Voy a volar lejos de aquí, 

no pueden romper tu corazón en mil pedazos... Voy a volar lejos de aquí.."